miércoles, 7 de diciembre de 2011
Emborracharse y olvidar las penas. No, demasiado común. Beber para divertirse. Muy evidente. Ahora mismo sonrío porque, aunque es muy común y evidente esto que os cuento, todos y cada uno de nosotros lo hacemos siempre y sin darnos ni cuenta. Somos tan predecibles... Yo, por mi parte, creo que el echo de beber y emborracharse es una manera de decir: ''Eh, gente, estoy aquí, bebiendo, soy genial. Que os jodan a todos''. Somos importantes, ¿verdad? Todo nos resbala, somos geniales. ''¿En serio que no bebes?'', prenguntan. ''No, me he dado cuenta de que no llega a ninguna parte'', responden. Y se ríen los demás. ''Eres penoso'', piensan. Y te dan ganas de que le jodan al mundo, que ojalá les de un coma etílico de tanto beber, que se den cuenta de que lo único que hacen es matarse lentamente. ¿Y sabéis lo peor de todo esto? Que aunque pensamos todo esto, seguimos haciéndolo. Que no se diga, bebamos por ti, por mí, brindemos por las noches que no quedan, que ya llegará el momento de dejarlo. Pero ese día, no es hoy, no.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario